
Una más que se rinde. La chica irresponsable apuesta por un trabajo que no le gusta, fijo y en su ciudad natal; apuesta por aguantar la respiración de aquí a la jubilación. Nada de conocer mundo, de evitar amargarse la vida y, sobretodo, nada de hacer lo que le venga en gana. Es hora de resignarse a ser una personita amargada más. Bienvenidos al mundo de esos adultos que hacen, por encima de todo, lo que deben. Si Coupland la viera le pegaría un tiro en la nuca, pero Coupland no está.